12/4/10

Invencible

INVICTUS

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vió lloras ni pestañear.
 
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
 
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuan cargada de castigo la sentencia.

Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma.


William Enerst Henley (1849-1903), poeta inglés.



    Este poema fue una de los pilares sobre los que se aguantó Nelson Mandela 27 años encarcelado, por defender los derechos de la gente negra. Es increíble que después de esto, al salir de la carcel fuese el primero que dijese que para acabar con el Apartheid no valdría de nada guardar rencor hacia la gente que lo había metido en la carcel, IMPRESIONANTE. 


P.D: os recomiendo pinchar en el título de la entrada y así ver el vídeo, como también ver la peli Invictus, porque realmente Clint Eastwood como actor, sin más, pero como director/guionista se ha ganado mi más humilde admiración.



    Let it be me. 

10/4/10

Sonrisas inocentes

     Porqué cuándo crecemos nos cuesta tanto tener una sonrisa afable y 100% sincera como la de los niños?

     Digo esto, porque ayer a la nieta de mi vecina (la Sr.a Teresa, que por cierto solo tengo buena palabras hacia ella) y a dos amigos suyos que tiene de juegos, pues me los encontré en la terraza cuando salí a tender la toalla de la ducha al tendal, y hablé un ratín con ella como solemos hacer casi siempre. Aproveché y le regalé a ella y a sus "compis" de aventuras una chocolatina
a cada uno y la sonrisa de los tres, pero sobre todo la de la nieta de la Sra. Teresa (la de los otros dos fue menor debido a la vergüenza) fue tan, tan sincera, tan linda... que te hace pensar, plantearte el porque COÑO cuando crecemos nos hacemos más ráncios, más distantes y no apreciamos las pequeñas cosas de la vida, como en este caso una chocolatina (que por cierto, están...mmmmmmm) que te regala tu vecino.





     Es Super reconfortante el que te brinden una sonrisa de ese calibre, límpia, sincera, acompañada de una mirada llena de "vergüenza" a la par que escuchas: "obrigado". Muchas veces añoro la felicidad que se tiene cuando se es un niño, cuando tus preocupaciones no van más allá de el partido de fútbol del recreo, sin tener malos rollos, solamente viviendo día a día y descubriendo un sinfín de cosas nuevas. Como muy bien escribió un día Mario Benedetti: 

-La infancia suele terminarse de sopetón con algún juguete roto, o con la muerte cercana y entrañable de un perro o abuelo-

Pues eso, que intentemos ser un poco más felices con las pequeñas cosas de la vida y por lo tanto aprendamos de los niños (o intentemos recordar lo que fuimos no hace tanto tiempo).




Mari Theresa Schmich (escrito en el Chicago Tribune, 1997)

5/4/10

Como te sientes hoy?


Hoy es de esos días que uno está feliz, no contento, sino feliz, con una sonrisa en la cara, afable, que ve todo bonito y creo que es porque desde primera hora de la mañana estoy escuchando estos TEMAZOS, y no puede pasar otra cosa que te transmitan todo el buen rollo que tienen!!! El senhor negro de peto (Grandpa Elliot), es increíble el buen rollo que transmite, no sé si a todos os pasará lo mismo, pero a mí… creo que sería uno de los principales motivos de ir a Nueva Orleans (sitio al que desde hace tiempo me gustaría perderme durante una semana sin prisas por sus calles) sería por verlo a él en la calle cantando, que gustazo!!!
Espero q tengáis un buen comienzo de semana y de mes a la vez! ;)









P.D: no me quiero ir sin antes el plantearme el porque existen fobias/racismos en el mundo, cuando con ejemplos como este, queda clarísimo que dentro de las diferencias existentes interculturales (de lenguas, costumbres etc etc), todos somos “ciudadanos del mundo” y seguro que a más de un capullo antinegros escuchando esto de fondo se le mueven las piernas inconscientemente. Ahora queda  pendiente una pequeña “reflexión” sobre la S.Santa.


Be water my friends ;)

24/3/10

Viajar



Porque nos gusta viajar?

El gusto por viajar es algo intrínseco al ser humano, o no?

El ser humano tiene documentado el gusto por viajar desde tiempos ancestrales (vale sí, está claro que no eran viajes todos de placer) he aquí algunos ejemplos:
  1. Marco Polo (Wiki)
  2. Cristobal Colón (Wiki)
  3. Exploradores del círculo Polar Ártico (wiki) 
  4. Lista general de exploradores/viajantes (+ info)
     Está claro que la gente que está arriba no viajaba ninguna "por viajar", hasta que llegamos al siglo XXI en el que una cantidad ingente de personas salen por la tV viajando hasta sitios un tanto recónditos, seguro que conoceis alguno:

    a) Ian Wright (foto)
    b) Jose Antonio Labordeta (foto)
    c) Miguel de la Quadra Salcedo (+info)

Ahora bien, viajamos por:

  • el placer de ver lugares nuevos?
  • culturas nuevas?
  • aprender cosas nuevas?
  • comer y beber cosas diferentes?
  • evadirnos de la rutina diaria?
  • visitar a algun ser querid@?
  O simplemente por poder decir "yo estuve en este sitio y en este otro" delante de los "amig@s" e irte de guai (sin llegar a chachi, claro está)? Más de una vez me he topado con esta segunda opción, de gente que habla, habla y habla de sitios donde ha estado, y realmente, viajan por viajar, por rutina, porque llega el verano y que hacemos? pues lo de siempre, vámonos a tal sitio, porque todavía no lo tengo marcado en el mapa como visitado, pues muy bien no?


Ahora os voy a enseñar otra manera distinta de viajar (este es el motivo de la entrada) que hace unos meses leí en un libro de Paulo Coelho:

      Canción(pincha para abrir en youtube)


 La vuelta al mundo después de muerta
         Siempre pensé en lo que sucede cuando esparcimos alguna porción de nosotros mismos por la Tierra. Ya me corté cabellos en Tokio , uñas en Noruega, vi correr mi sangre de una herida al subir una montaña en Francia. En mi primer libro "Los archivos del infierno" (que jamás fue reeditado) especulaba un poco sobre el tema, como si fuese necesario sembrar un poco del propio cuerpo en diversas partes del mundo de manera que en una futura vida algo nos pareciese familiar. Recientemente leí en el diario francés "Le Figaro" un artículo firmado por Guy Barrett sobre un caso real acontecido en junio de 2001, cuando alguien llevó hasta las últimas consecuencias esta idea.
     Se trata de la americana Vera Anderson, que pasó toda su vida en la ciudad de Medford, Oregón. Siendo ya de edad avanzada fue víctima de un accidente cardiovascular, agravado por un enfisema de pulmón, lo que la obligó a pasar años enteros dentro de un cuarto, siempre conectada a un balón de oxígeno. Esto en sí ya es un suplicio, pero en el caso de Vera la situación era aún más grave porque había soñado con recorrer el mundo y había guardado sus ahorros para hacerlo cuando estuviera jubilada.
     Vera consiguió ser trasladada a Colorado, para poder pasar el resto de sus días en compañía de su hijo Ross. Allí, antes de hacer su último viaje -aquel del que jamás volvemos- tomó una decisión. Ya que nunca había podido ni siquiera conocer su país, viajaría entonces después de muerta.
     Ross fue a ver al notario local y registró el testamento de la madre: después de morir le gustaría ser incinerada. Hasta aquí, nada de particular. Pero el testamento continúa: sus cenizas debían ser colocadas en 241 pequeñas bolsitas que serían enviadas a los jefes de los servicios de correos de los 50 Estados americanos y a cada uno de los 191 países del mundo (casi nada!!) ...para que al menos una parte de su cuerpo acabara visitando los lugares que siempre soñó.
     En cuanto Vera partió, Ross cumplió su último deseo con la dignidad que se espera de un hijo. En cada envío incluía una pequeña carta donde pedía que dieran digna sepultura a su madre.
     Todas las personas que recibieron las cenizas de Vera Anderson trataron el pedido de Ross con respeto. En los cuatro rincones de la Tierra se creó una silenciosa cadena de solidaridad, donde simpatizantes desconocidos organizaron ceremonias y ritos diversos, siempre tomando en cuenta el lugar que a la fallecida señora le hubiera gustado conocer.
     De este modo, las cenizas de Vera fueron esparcidas en el lago Titicaca, en Bolivia, siguiendo las antiguas tradiciones de los indios Aymara; en el río que pasa frente al palacio real de Estocolmo(lo quieres ver?), en las márgenes del Choo Praya em Tailandia, en un templo sintoísta en el Japón(pincha aquí para ver uno), en los hielos de la Antártida, en el desierto del Sahara. Las hermanas de la caridad de un orfanato de Sudamérica (el artículo no cita el país) rezaron durante una semana, antes de esparcir las cenizas por el jardín, y después decidieron que Vera Anderson debería ser considerada una especie de ángel de la guarda del lugar.
     Ross Anderson recibió fotos desde los cinco continentes, de todas las razas, de todas las culturas, mostrando a hombres y mujeres en el acto de honrar el último deseo de su madre. Cuando vemos un mundo tan dividido como el de hoy, donde pensamos que nadie se preocupa por los demás, este último viaje de Vera Anderson nos llena de esperanza al saber que aún existe respeto, amor y generosidad en el alma de nuestro prójimo, por lejos que esté.

 Paulo Coelho: Como el río que fluye.

O home do tempo